Y llegó la última temporada del 2019.
¿Ocurrió más rápido de lo que esperaba? No sé, creo que he sentido el paso del tiempo de este año un poco más equilibrado, pero sí pareciera que fue ayer cuando escribí sobre lo que se estrenaba en enero, jajaja. Otoño, como sabrán si me leen desde hace mucho (gracias a aquellos compañeros de vuelo, por cierto), es la temporada a la que más me cuesta seguirle el paso, todo con motivo del inicio del nuevo año académico. Ahora que lo pienso, ni siquiera sé cómo hice el año pasado para seguir Double Decker prácticamente sin falta, y en honestidad el horario que tengo por los momentos no pareciera contribuir a que siga o no algo. Sin embargo, siempre trato de abrir espacio para ver los primeros episodios de los nuevos estrenos y de ese modo dejar mis impresiones en el blog, que no todo el tiempo son las más acertadas (lean las primeras impresiones de otoño del año pasado y podrán burlarse sobre lo que escribí de Bunny-senpai, que terminó siendo uno de los fenómenos populares de la comunidad y yo todavía no lo entiendo -pero es obvio que si no lo veo por completo no podré saberlo-). En fin, suficiente introducción.









