Y llegamos al 2013. Un año muy especial para mí, pues fue cuando comencé a ver anime semanal (con vergüenza admitiré que los primeros que seguía fueron Free! Y Brothers Conflict). Además, año fundamental para el anime, porque se estrenó el título que marcaría un antes y un después para el medio en esta década: Attack on Titan. Pero también hay otra obra significativa de aquel tiempo, la que compete a esta entrada. Aquí hablaré sobre Kill la Kill y lo que creo que, intencionalmente o no, representó un resurgir para la industria del anime.
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