[Reto: Un año, un anime] Sakamichi no Apollon - Año 2012

domingo, 24 de mayo de 2026

¡Buenas! ¿Cómo están? Miren, la última entrada la escribí con los pies. Es decir, a los golpes. No era necesario traducir la expresión, ya que creo que se entiende de inmediato la analogía. Lo que pasa es que, siendo sincera, esa entrada la saqué prácticamente por salir del paso. No es que Yumekui Merry fuera algo hiper trascendental en mi vida, pero me gusta hacer las cosas bien. Tengo tiempo sintiendo que quizás eso no se refleja del todo en el blog, aunque es algo de menos. Ahora, el siguiente anime del reto no es uno más del montón. Es una JOYA. Y estoy demasiado feliz de haberlo visto. Por lo tanto, intentaré hacerle justicia acá. De momento, basta de introducciones y comencemos. 

Mi historia con Sakamichi no Apollon se remonta a varios años atrás. Por allá en 2018-2019 un crush bastante pasajero vino a una reunión en mi casa. Y este crush tenía un punto importante para esta anécdota: le gustaba ver anime. Quiero recalcar que eso era mucho más raro en aquel entonces. Y también era raro para mí encontrar a alguien que me pusiera nerviosa y, de paso, viera anime. Creo que ya he dado a entender que este hobby es muy importante para mí. Y sí, voy a admitir que peco de juzgona y esnobista dentro del mundillo, sobre todo con respecto a lo que ve o no ve la gente (aun cuando soy la primera que "tiene que" ver cosas). En otros tiempos eso se llamaba ser elitista, aunque bueh, no viene al caso. Sean felices y vean lo que llene su corazoncito. El punto es que este crush y yo llegamos a hablar de anime en medio de la reunión, ¡y sabía de más cosas que no estaban solamente de moda en aquel momento (es contigo, Boku no Hero Academia)! Entre lo poco que conversamos tocamos el tema de animes de romance y me preguntó si había visto Sakamichi no Apollon, a lo que respondí que sabía cuál era pero no lo había visto todavía. Su emoción y énfasis por lo buena que era la serie me sorprendió. Así que lo anoté en mi lista mental de cosas por ver. Para terminar el cuento: nunca concreté nada con ese crush. Y yo, siendo yo, no vi la serie sino unos ocho años más tarde. ¿Por qué? Porque la vida es sabia y ahora lo aprecié o disfruté más (eso quizás no estoy al cabo de saberlo pero elijo creerlo de todos modos). 

Sakamichi no Apollon es una historia coming of age que tiene a la música y el romance como telón de fondo. Nuestro protagonista es un joven estudiante de preparatoria llamado Kaoru Nishimi, quien recién se muda a la región de Kyushu y siente que debe seguir lidiando con una soledad inmensa, ya que nunca ha tenido amigos. Sin embargo, durante sus primeros momentos en el colegio conocerá a Ritsuko y a Sentarou, quienes cambiarán su vida para siempre. A Kaoru le empieza a gustar Ritsuko prácticamente de inmediato. Y Sentarou, por otro lado, lo saca de sus casillas. Ambos chicos son agua y aceite, pero encontrarán un punto en común: la música y, más específicamente, el jazz. Como Ritsuko y Sentarou son amigos de la infancia, esto obliga a Kaoru a pasar tiempo con ambos para acercarse más a ella. Aun cuando no se llevan muy bien, será en el sótano de la tienda de música de la familia de Ritsuko donde ambos finalmente se comprendan el uno al otro. En medio de toques de sesiones de jazz después de clases, poco a poco los tres vivirán experiencias propias de la juventud, todas llenas de confusión, alegrías y desdichas.

Pareciera que con esa premisa estoy describiendo un simple anime escolar y musical cliché, pero nada más lejos de la realidad. En Sakamichi no Apollon hay varios factores que cambian el juego. Primero tiene una ambientación de corte histórico. La serie se desarrolla en los años 60 y este contexto otorga una mayor complejidad a toda la obra, una que puede palparse tanto en el desarrollo del personaje de Sentarou hasta en el propio hobby del jazz que tienen los personajes principales. El momento histórico al que se hace referencia es el de la posguerra, tras la ocupación estadounidense en Japón. Por otra parte, a través del personaje secundario de Junichi podemos ser testigos de los movimientos estudiantiles de la Universidad de Tokyo que ocurrieron durante la época. Más en concreto, se reflejan las tensiones vividas alrededor de 1967 con las protestas por la Guerra de Vietnam. Por último, tanto Sentarou como Ritsuko son católicos, algo no muy común en Japón, pero que en la región donde transcurre la trama es un poco más usual de ver. De hecho, en Kyushu hubo una mayor afluencia de jesuitas durante el siglo XVI, así que su influencia se mantiene hasta el momento en que se desarrolla Sakamichi no Apollon (créditos a El octavo historiador, donde describen en su reseña estos últimos datos).

Como dije, este contexto histórico también empapa e impulsa el hobby del trío principal, además de ser parte de las conversaciones diarias de los estudiantes. La música de Bill Evans, John Coltrane y de los Beatles -que aunque no es jazz sí influyó en la juventud de la época- es relevante para la historia, si bien los altibajos del primer amor y la adolescencia son lo que se roban el foco de la trama.

Sakamichi no Apollon podría llamarse un "polígono amoroso" en vez de un simple triángulo. Los polígonos cuentan con una particularidad, y es que en general no suelen implicar mucha reciprocidad entre los involucrados (al menos como yo lo entiendo). Explico: en un polígono A gusta de B, B gusta de C, C gusta de D y D gusta de E. Puede que alguna de "las letras" luego intercambie de interés, pero en general el dolor es más grande porque como espectador vemos a un elenco sufrir por amores no correspondidos, incluso cuando entre los otros participantes del polígono tienen a su media naranja (y son ciegos a esta realidad. La frase "lo que está a la vista no necesita anteojos" no se cumple aquí). Es sublime, entretenimiento de primera si te gustan el drama, el romance y gritarle a tu pantalla tanto como a mí. 

Ahora bien, algo que me agradó mucho de los chicos de la colina (traducción libre del nombre de la obra en español) es que más que una historia de romances adolescentes es una historia sobre amistad. El "bromance" entre Sentarou y Kaoru es una preciosidad. Poco se habla del amor de amistad en las historias de ficción, sobre todo porque debido a las shipping wars de la actualidad pareciera que dos personajes no pueden mantener una relación platónica. Y que siendo platónica funcione a la perfección. No todas las relaciones deben ser románticas para dejarnos un mensaje. A veces tu alma gemela puede ser un amigo que te escucha, que no sostiene tus cargas por ti, pero te apoya incondicionalmente para que las superes por tu cuenta (aprendamos todos de Frodo y Sam en LOTR). 

Y ese tipo de amistad se ve con Sentarou y Kaoru. Es un vínculo que trasciende las hebras del tiempo, que refleja lo bonito y emocionante que es encontrar a alguien que le gusta lo mismo que a ti. Entre ellos dos la música se vuelve un nuevo lenguaje, con códigos que sólo ellos entienden. Sus instrumentos, además, se acoplan a sus personalidades: Sentarou es impulsivo y extrovertido, como la batería; mientras que Kaoru es más introvertido, calmado y serio, lo que le va a la elegancia y cierta estructura del piano. Entre los dos, sin embargo, se pueden improvisar melodías que integran ambos lados. 

Crecer duele y Sakamichi no Apollon lo sabe. Las decisiones y responsabilidades que tocan después de graduarte del colegio se muestran un poco por encima, pero esa idea de "¿Qué harás en el futuro? ¿De grande?" se muestra también aquí. Es bonito cómo cada uno de los tres personajes principales lo navega a su manera, y cómo de alguna u otra forma la respuesta tácita de cada uno no se reduce a una profesión en concreto, pero sí a la presencia de ellos en la vida del otro. 

Entre los tres, mi favorito sin dudas fue Sentarou. Creo que es un personaje muy frontal y noble, cuya impulsividad -aunque a ratos violenta- responde a un gran corazón bastante sensible. Sentarou es además un hafu, obligándolo a lidiar con un rechazo todavía presente en la realidad japonesa, pero mucho más incomprendido en la época en que ocurren los hechos de la serie. Pienso que Sentarou ha afrontado cosas tan duras (o más) que el propio Kaoru, y a pesar de eso mantiene una alegría y fortalezas admirables. Lo lindo de su vínculo con Kaoru es que, tal vez por esos factores de su niñez, puede llegar a entender la soledad que siente el pianista. 

Kaoru, en contraparte, tiene muchas inseguridades que poco a poco va superando. Aprende a ser más directo a lo largo de la historia, pero algo muy agradable de él es que se fija en los detalles pequeños de los personajes a su alrededor, lo que hace que pueda entablar conexiones genuinas tanto con Sentarou como con Ritsuko. Con ella es un poco diferente el asunto, pues a veces pareciera quedar de trasfondo con respecto a los dos muchachos principales. Ritsuko tarda en darse cuenta de que Kaoru gusta de ella, porque sus ojos están fijos en Sentarou (y no la culpamos, claro que no). Ritsuko es amable con todos y su dulzura hace que, en última instancia, quieras que también sea feliz. Me hubiera gustado un poco más de desarrollo para ella, pero siento que el foco de la serie fue otro, y no me quejo en absoluto con el resultado. 

Sakamichi no Apollon fue dirigido por nada más y nada menos que Shinichirou Watanabe. Sí, el mismo de Samurai Champloo y Cowboy Bebop. Detallazo, la verdad. Y yo no me enteré sino hasta después de terminar de verlo, cosa que simplemente fue una cereza del pastel considerando lo mucho que ya me había gustado la serie. Watanabe logra hacer siempre que conectes emocionalmente con los personajes, que sientas lo que sienten, que comprendas sus motivaciones. Otro aspecto en el que Sakamichi no Apollon se destaca es, por supuesto, la música. Y la persona responsable es otra peso pesado en la industria: Yoko Kanno (la mujer que compuso Tank! de Cowboy Bebop, por sólo decir algo de lo mucho en lo que ha contribuido). La dupla Kanno y Watanabe está en esta serie, ¿cómo no iba a ser una joya? 

La animación de la obra corrió a cargo de MAPPA, y un MAPPA que logra bien su cometido. Parece algo muy simple, pero hacer que personajes toquen instrumentos no es tarea sencilla. Eso y mantener un diseño de personajes, así como un estilo de ambientación tan realista y ameno a la vista hacen que me parezca una excelente serie no sólo en su narrativa, sino también en su aspecto técnico. 

Pienso también en que Sakamichi no Apollon es un Josei, lo que influye en su manejo más detallista y complejo de la historia. Hay unos matices que una serie de otra demografía pasaría por alto y eso lo valoro bastante. Para mí ver este anime fue tarea fácil, ya que además de ser adictiva como el azúcar y tener algunos de mis géneros favoritos (coming of age y romance), sólo tiene 12 episodios. Lo mejor de todo es que la historia cierra con un lindo moñito, sin mucho más ni mucho menos que lo que nos necesita contar. Es una verdadera proeza que le aplaudo, porque hay otros autoconclusivos que no cumplen la tarea con la misma magia. 

Antes de cerrar la entrada, les comparto el opening de la serie, que al principio no me había impactado y para cuando llegué al final terminé escuchando casi en bucle, ¡la trompeta es una maravilla! De más está decir que la canción ya es parte de mi playlist. Me encanta cómo el opening captura todo lo que la serie es tanto en canción como en secuencia:


Opening: Sakamichi no Melody (坂道のメロディ) - YUKI

Sakamichi no Apollon es de lo mejor que he visto en el año y, sin temor a errar, dentro del género de romance dentro del mundo del anime y el manga hasta ahora. Tal vez tiene alguno que otro cliché, pero el encanto de sus personajes y de su ambientación me conquistaron por completo. Si disfrutas de la música, del romance o del drama (o de los tres en conjunto), estoy muy segura de que te gustará Sakamichi no Apollon. Junto con Princess Jellyfish está entre los que más me han gustado del reto. 

Por lo tanto, después de escuchar el cover de My Favorite Things de Sentarou y Kaoru mientras tejía una bufanda con Ritsuko, "califico" a Sakamichi no Apollon de: 


Nivel de agrado: 🍂🍂🍂🍂🍂 (5/5 = Estuvo increíble)

 

¡Y eso es todo por esta entrada! La tuve en borrador durante mucho, porque desde Semana Santa había visto la serie pero me ocupé y después, lo que hizo más difícil el tiempo de escritura. 

Se siente bien volver :). Sé que es posible que para muchos no hay mucho interés ya en el reto, pero yo no me rendiré. El tema es evitar que sigan pasando los años y pueda completarlo jajaja. 

Y ustedes, ¿han visto Sakamichi no Apollon? ¿Les gustó?

Yo me despido y despliego mis alas para retirarme de estos cielos llenos de jazz. 

¡Hasta el próximo vuelo!

Tsubame

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