¡Y comenzamos una nueva década en el reto! La década de los 2010's me tiene emocionada y atemorizada. La razón es que conozco más series y estoy más consciente de mis pendientes (auxilio), pero por lo mismo me será difícil escoger qué ver y qué no. Tendré que dejar pasar cosas, lo que me duele. Por suerte, no dejé pasar a Princess Jellyfish, un Josei que me hizo recuperar la fe en la humanidad después del chasco que me llevé con Hatenkou Yuugi. Siempre hay que recordar que la esperanza es lo último que se pierde.
Princess Jellyfish es muy único y especial, así que me encanta que pueda escribir sobre él aquí. Es un anime del que había oído hablar mucho y finalmente pude ser parte de su encanto. Hoy les cuento más sobre mi experiencia con él.
Cuando me puse a revisar el catálogo del 2010 quería buscar algo que supiera con mayor seguridad que pudiera gustarme. Recordemos que vengo de una decepción del 2008 y, aunque mi visionado del 2009 fue excelente desde lo técnico y objetivo, me dejó con ganas de algo más alegre y bonito. Entonces conté con la suerte de que Crunchyroll tuviera Princess Jellyfish, que me enamoró como Augustus Waters a Hazel Grace en Bajo la misma estrella: "como te duermes: lentamente y luego de golpe".
Princess Jellyfish nos presenta a Tsukimi, una chica de 18 años que se muda a Tokio con la intención de perseguir su sueño de ser ilustradora. Tsukimi es una fanática empedernida de las medusas, un gusto que vincula fuertemente con su madre, quien le heredó el deseo de diseñar un vestido de novia que se parezca a la figura de una medusa. La joven vive en un conjunto residencial llamado Amamizukan junto a un grupo de mujeres otakus, quienes comparten la actitud introvertida, ermitaña y obsesiva de Tsukimi. Un día, de paseo por la ciudad, Tsukimi pasa cerca de una tienda de mascotas y se percata de que la medusa de la tienda está en un tanque equivocado. En pánico, la chica decide sobreponerse a su timidez excesiva y le comenta al trabajador de la tienda que la medusa corre peligro si no se coloca en otro tanque. Al ver que Tsukimi es una "rarita" el empleado trata de sacársela de encima bruscamente.
En ese momento aparece una mujer con un estilo de vestimenta a lo gyaru y confronta al empleado, ayudando a Tsukimi a llevarse la medusa. Así, Tsukimi adopta a una nueva mascota, a la que llama Clara, y se dirige junto a su salvadora de regreso al Amamizukan. Allí las dos salvan a la medusa y la trasladan a un tanque con el agua correcta. Debido a la hora, la nueva invitada se queda a dormir en el cuarto de Tsukimi, quien al día siguiente descubrirá que la mujer es en realidad un chico llamado Kuranosuke.
Una vez que descubre su secreto, Tsukimi se asusta, ya que dentro del apartamento las compañeras han decidido unánimemente que los hombres no pueden entrar ni alquilar una habitación. A pesar de esto y después de haberlo sacado a escondidas, Kuranosuke -disfrazado de mujer- decide visitar de nuevo a Tsukimi al día siguiente porque le simpatizó y le agradó su personalidad. Pronto, la vida dentro del Amamizukan y para Tsukimi cambiarán drásticamente.
Bien, sé que esa sinopsis está bien particular, pero ya les dije que Princess Jellyfish es muy único y especial. Es una historia de comedia principalmente, si bien conforme avanza es posible notar tintes dramáticos y de romance. En su aspecto de comedia, Princess Jellyfish es sobre todo una parodia de la figura del "otaku". Importante acotar que esta palabra tiene una connotación negativa en Japón, aunque en occidente se ha convertido en un término para designar al fandom del mundo del anime, el manga y el cosplay. Para los japoneses, "otaku" puede hacer referencia a cualquier fanático (y también a casa en cuanto a vivienda, pero eso no viene al caso acá). Y cuando digo fanático, es fanático en cuanto a que raya en lo enfermizo, en una persona que puede considerarse asocial y abstraída del mundo. En los años ochenta fue que se popularizó el concepto, gracias a un columnista de nombre Akio Nakamori. La palabra tiene cierto toque despectivo, pero con el tiempo ha adquirido otros matices y mayor aceptación.
En Princess Jellyfish la comedia utiliza la noción de "otaku" en este tono de rechazo, pues como dije arriba el grupo de Amamizukan está conformado por puras mujeres a las que les va como anillo al dedo la etiqueta. De diferentes nichos, sí, pero son otakus al fin y al cabo. Para Tsukimi, su obsesión son las medusas; para Mayaya, es la novela y anime de los Registros de los Tres Reinos; para Banba, los trenes; para Chieko, los kimonos y vestidos tradicionales japoneses; y para Jiji, son los hombres mayores (un poco turbio, sí). A las mujeres del Amamizukan las rodean muchos complejos, así como también las dominan prejuicios hacia el mundo exterior. Entre ellas se entienden y quieren, porque no se juzgan por sus gustos, pero cuando les toca relacionarse con "la normalidad" no reaccionan adecuadamente. Así, el grueso de la comedia se sostiene en esas reacciones.
En un principio, las del Amamizukan me chocaron. Y me chocaron en tanto que las consideré algo insoportables, pero también en tanto que me sentí un poco ofendida por la serie. Digo, hubo instantes en donde dije... ¿Esto es un espejo para mí? A lo que la serie parecía decirme que sí, aunque para mi propia sorpresa, no en un tono de burla solamente, sino para invitarme a quererme un poco más.
Verán, Princess Jellyfish tiene una especie de eslogan a través del recuerdo de la mamá de Tsukimi: todas las mujeres son princesas, sólo que algunas no lo recuerdan (al crecer). Sí, sonará muy Diario de la Princesa, pero de alguna manera Jellyfish muestra un lado de la experiencia femenina que se siente muy real y genuino. El tema de los estándares de belleza no es algo exclusivo para las mujeres, pero sí es posible que los complejos y las comparaciones son más intensos en las chicas. Las del Amamizukan dividen al mundo en cajitas: si eres geek no eres realmente femenina, y si eres femenina no vas a tener ningún interés obsesivo por algo. Es ahí donde Kuranosuke aparece para voltear la tortilla.
A diferencia de las miembros del convento de Amamizukan (así lo llaman ellas, podrán imaginarse), Kuranosuke entiende el poder de la ropa, del buen vestir. De lo que comunica una pieza y cómo cambia la persona cuando añade a su voluntad y confianza una prenda que te eleva tu estado de ánimo. Le he agarrado algo de alergia al término "empoderar", pero sí, Kuranosuke entiende la noción de que el buen vestir te puede empoderar... Y lejos de tratar como parias a las chicas del Amamizukan por ser raritas, más bien las trata con apertura y mucha, mucha extroversión.
El caso de Kuranosuke es interesante porque su pasatiempo es vestirse como chica por dos razones fundamentales: rebeldía pura y dura para hacer enojar a su padre, un hombre millonario y con influencias políticas; y para sentirse más cerca de su madre, quien se dedicaba al diseño. Convenientemente este hobby le permite acercarse a Tsukimi, quien al vivir en una residencia que prohíbe la entrada de varones a toda costa complica un poco el desarrollo de su amistad. Aun así Kuranosuke aprecia primero la belleza interna de Tsukimi y luego se da cuenta de que también es hermosa físicamente. Si bien lo segundo empieza como una especie de proyecto de transformación, poco a poco se nos dan pistas de que a Kuranosuke le gusta Tsukimi, algo que para él también es difícil de aceptar. La razón se encuentra en que, para Kuranosuke, el estar rodeado de chicas es la norma. Siempre lo siguen e invitan a salir. Tsukimi, en cambio, le tiene hasta algo de pánico; y, por otro lado, la protagonista no es para nada lo que él diría que es "su tipo".
La dinámica entre ambos es importante dentro de la obra porque sin darse cuenta los dos se hacen mucho bien. Kuranosuke empuja a Tsukimi a verse con otros ojos y, además, la impulsa a hacer realidad aquel sueño disparatado de tener un vestido parecido a una medusa. Tsukimi sensibiliza a Kuranosuke, quien al vivir en una casita de cristal y con todas las facilidades se centra mucho en sí mismo, ignorando un poco lo que tiene a su alrededor. Además, lo invita a ver más allá de la forma y la estética, algo que para él es sagrado.
Princess Jellyfish tiene mucho slice of life, del día a día de las muchachas del Amamizukan. Pero al poco tiempo se introducen determinados "objetivos" para el elenco. La residencia en donde transcurre el grueso de la historia será vendida a un grupo de millonarios y lamentablemente a las únicas a quienes parece importarles esto es a quienes viven dentro. Por ello, se trazan la meta de conseguir el dinero suficiente que pueda permitirles comprarla de nuevo. En este proceso Kuranosuke y Tsukimi se conocen más, así como también el grupo de mujeres sale poco a poco de su burbuja y se dan cuenta de que son cada una hermosa a su manera. Es tanto divertido como enternecedor.
Hasta ahora no he mencionado que hay otro grupo de personajes relevante dentro de la historia. Lastimosamente no se ahonda mucho en ellos porque el anime no adapta toda la historia del manga. Sin embargo, eso no impide que a) sean fuente de excelentes escenas de humor y b) introduzcan otros elementos adicionales a la obra, que se profundizan en el manga (tengo pruebas y cero dudas). Ese grupo de personajes son la familia de Kuranosuke, la cual también está ligada a la compra del terreno del Amamizukan.
El tío paterno de Kuranosuke es primer ministro, por lo que muchas personas están interesadas en la familia debido a su poder político. El medio hermano de Kuranosuke, Shuu, trabaja con su tío y es muy correcto, a diferencia de Kuranosuke que se la pasa rompiendo reglas. Cuando Shuu conoce a Tsukimi estando arreglada se enamora de ella, ¡y ella de él! Esto también supone varios escenarios cómicos, porque cuando ella está desarreglada ni le presta atención porque, bueno, Shuu es bastante ingenuo. (Sé que he dado la impresión de que el romance es entre Kuranosuke y Tsukimi, pero la verdad es que todo nos da a entender que se forma un potencial triángulo amoroso entre los hermanos y la protagonista).
El papá de Shuu y Kuranosuke también está metido en política, por lo que sus movimientos y hasta las relaciones con sus hijos se centran en eso. Por último, dentro de este grupo está Yoshio, el chofer de la familia Koibuchi. Es el más cómico de todos los personajes, ya que sabe todos los secretos de la familia y se los logran sacar con promesas de comprarle carros nuevos. Es un otaku de los Mercedes Benz 😂.
Hay otro personaje terciario que importa, su nombre es Inari. La mujer está en bienes raíces y se empeña en chantajear a Shuu para lograr la venta del Amamizukan. También tiene muchos momentos de comedia, aunque es otra especie de villana y elemento en discordia junto al padre de los hermanos Koibuchi.
No puedo pasar de largo sin darle una mención honorífica a Clara, la medusa de Tsukimi. La tierna mascota a veces hace apariciones rompiendo la cuarta pared para dar explicaciones en tono humorístico al espectador. De hecho, tiene su propia banda sonora cada que aparece y además una de mis cosas favoritas es que es la estrella de los "eye catchers" del anime. Los eye catchers son las pausas/transiciones para comenzar y finalizar los comerciales. En Princess Jellyfish esto se nos hace saber con una voz que dice "¡Clara!" para lo primero, mientras que de regreso suena un "¡Tequila!" en voz más grave. Son esos pequeños detalles los que hacen la diferencia y que, en definitiva, contribuyen a que le agarrara mucho más cariño a la historia.
Como verán, el elenco de Princess Jellyfish es variopinto y numeroso. A ratos es una pena que no todos los personajes puedan brillar tanto como otros, pero igual es una serie entretenida y que reconforta. El estudio responsable de darle vida fue Brain's Base, el cual también está detrás de obras como Durarara!!, Baccano! y más recientemente la primera temporada de To Your Eternity.
El diseño de los personajes me agrada mucho. No es particularmente despampanante, pero sí derrochan personalidad. ¡Y las expresiones! Son excelentes, exageradas en su justa medida, dramáticas y tristes cuando deben serlo. Lo mismo puedo decir de la animación de la serie en un todo. Las escenas con medusas son una maravilla, te envuelven por completo. Las referidas a la moda, que sí, las hay, también tienen su encanto. Sin embargo, no son el fuerte de la serie, ya que esto se introduce casi al final y es un arco que inicia pero no se concreta al 100% en la adaptación animada.
Ya le tiré algo de flores a la música de Clara, a la comedia y a la personalidad que derrocha la serie. Algo que encapsula todo lo increíble que es Princess Jellyfish es su opening. Está PLAGADO de referencias a películas y elementos de cultura pop, algo que simplemente amo con todo mi corazón. No es el primer anime en hacer algo así, pero es uno de los más creativos e inteligentes en hacerlo. En el proceso hasta nos insinúan rasgos de personalidad y roles de los personajes dentro de la historia.
Se los dejo aquí abajo, como ya es costumbre:
Koko Dake no Hanashi (ここだけの話) - Chatmonchy
El ending también me gustó, aunque no tanto como su contraparte de apertura. La secuencia me parece una cuchura porque va mostrando los intereses otakus de los personajes, además que la canción es suave y amena. Muchas veces el episodio te deja con una especie de pensamiento o reflexión algo melancólica, y la música combina muy bien con el sentimiento que busca provocar.
Kimi no Kirei ni Kizuite Okure (きみのきれいに気づいておくれ) - Sambomaster
Princess Jellyfish es uno de esos animes que me encantaría fueran más largos, que adaptaran todo el manga. Es tan bonito. Siento que es como una perla: brilla, es pulcro en lo que se propone ser y te provoca verlo por mucho tiempo. Pocas veces uno se cruza con algo así. Hasta en los seiyuus le atinaron, porque Tsukimi tiene la voz de Kana Hanazawa, quien irradia dulzura y suavidad en cada palabra.
No titubeo al decir que probablemente este ha sido el anime que más he disfrutado del reto hasta ahora. En cuanto a lo objetivo también creo que es de los mejores. Sin duda es un visionado que se puede considerar excesivamente simple, pero en su simpleza tiene mucho para decirnos. Es un gran Josei que quizá, como suele pasar, no sea para todo el mundo; pero creo que todo fanático del anime debería al menos intentar ver. Cuando menos, te divertirás. Una pena que la historia termine en el inicio de una etapa que no se concreta en pantalla.
Por lo tanto, después de comprarle a Tsukimi mi propio llavero peluche de medusa, "califico" a Princess Jellyfish de:
Nivel de agrado: 🍂🍂🍂🍂🍂 (5/5 = Estuvo increíble)
¡Y hasta aquí con la princesa medusa! Espero que hayan disfrutado de la lectura si llegaron hasta aquí.
¿Ustedes habían visto Princess Jellyfish? ¿Les gustó?
Por ahora, yo me despido y me retiro de estos cielos llenos de vestidos tan bellos como medusas.
¡Hasta el próximo vuelo!
Tsubame




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