En 2011 se estrenaba El Artista, JLo dominaba la radio con On The Floor, Nintendo introdujo al mundo la 3DS y The Legend of Zelda: Skyward Sword fue un título decisivo para una de las franquicias más icónicas de los videojuegos. Ya para este entonces estaba entrando en mis primeros años de adolescencia, consciente de más cosas que pasaban en el mundo. Sin embargo, mi aproximación al anime todavía era muy superficial.
Ese mismo año salieron muchos títulos reconocidos hoy por hoy, entre ellos Deadman Wonderland, Madoka Magica, Kimi ni Todoke, Gosick, Mawaru Penguindrum (que me arrepiento de haber dejado pasar, Dios mío T_T), Anohana, Nichijou, Ao no Exorcist, Mirai Nikki y hasta Steins;Gate. Algunos los he visto, otros no. Y en lugar de tachar de la lista miré a otros lados de la carretera.
Opté por ver Yumekui Merry por 3 razones fundamentales: era cortito (13 episodios), me llamó la atención la premisa y quería ver algo sobrenatural. Igual me tardé como 2 meses y medio en terminarlo (sí, traté de adelantar, pero ya con esto la próxima vez que publique no estaré tan adelantada). Mis picks están fallando en líneas generales, gente. Ojalá que la cosa mejore o que tenga otras sorpresas, lo bueno es que todavía me falta reto.
Pero suficiente intro, vamos a darle.



